martes, 10 de mayo de 2016

El Ministerio del Tiempo (Reseña) ¡Ojalá lo hubiera descubierto antes!



¿Alguna vez habéis tenido la sensación cuando descubrís algo bueno que sois idiotas por haber estado viviendo sin saber/ver/leer/oír ese algo? A mí me ha pasado, y mi más reciente sensación de idiotez ha sido con una serie española. ¿Cómo os quedáis? No soy un gran fan de la cultura audiovisual de este país (aunque he de reconocer que siempre hay excepciones. Puntuales, pero las hay), pero varias veces me habían recomendado esta serie. Pero hasta hace unos días no me puse a verla. ¿Y cual es esta serie que me ha maravillado tanto? El Ministerio del Tiempo, nada más y nada menos.

¡Por Dios bendito! Que el Gran Pico me arranque las córneas ahora mismo si esta serie no es buena. Como he dicho, no soy demasiado fan de las pelis y series españolas; y además cuando vi que cada capítulo duraba una hora (teniendo ocho la primera temporada), se me hizo una montaña aún más grande. Pero cuál fue mi sorpresa que al ir pasando los minutos, me iba quedando más maravillado. Los días previos a ver esta serie, me había empezado a ver Las Crónicas de Shannara, de la cual voy a hablar en otro artículo, porque no quiero mancillar al Ministerio del Tiempo con esto.

Es que no sé por dónde empezar. Vamos a ver: esta serie parte de la siguiente premisa: En la época de la reina Isabel la Católica, hubo un rabino que le dio un libro que él había escrito a lo largo de su vida, a cambio de protección para él y su familia (no olvidemos que en esa época, los judíos y los musulmanes estaban perseguidos… cómo cambian los tiempos ¿eh?). Ese libro se era El Libro de las Puertas. En él se explicaba como viajar en el tiempo a través de una serie de puertas “especiales”. No me digáis que no mola. A partir de ahí, se crea un departamento secreto del gobierno español que se encarga de preservar la historia tal y como sucedió, pues hay personas que pretenden alterarlo para su propio beneficio, lo que puede comportar serios problemas para nuestro presente. 

Los empleados del ministerio; es decir: funcionaros, viajan a distintas épocas para llevar a cabo este cometido. Todos estos funcionarios son españoles, pero la gracia radica en que son personas de distintas épocas. Nuestros tres protagonistas, por ejemplo, son de épocas bien distintas.

Para empezar, tenemos a Alonso de Entrerríos. Soldado de los Tercios de Flandes, reclutado en 1569 tras agredir a un oficial y desobedecer sus órdenes. Luego esta Amelia Folch. Una de las primeras universitarias de Barcelona en 1880. Es inteligente y todo lo que se suele decir. Y por último, tenemos a Julián Martínez. Él es un simple enfermero madrileño del presente que tras ser testigo de la fuga de dos tipos del siglo XIX al nuestro. Después de esto es despedido del Servicio Sanitario (supongo) y luego contratado por el Ministerio. ¿Lo tenéis? ¿Lo habéis cogido? Pues venga, ¡que no paren las máquinas!

Como es lógico y evidente, los dos protagonistas que vienen del pasado se sorprenden al ver los avances que se han producido; sobre todo Alonso, escandalizándose porque las mujeres tengan tantas libertades (aunque solo momentáneamente, es decir, cuando asimila en su cabeza lo que le acaban de contar… digamos que se da por vencido en una época tan “progresista”). Si os parece machista, recordad que en el siglo XVI ni se planteaban cosas como la democracia siquiera. 

Otro aspecto a destacar de esta serie, es que aprendes de historia sí o sí. A ver, tenemos que pensar que la mayoría de cosas son ficción, pero las situaciones: la Guerra del Francés (todo el lío de 1800), el Guernica, Lope de Vega… todo eso ocurrió (menos la parte en la que los protagonistas intervienen para devolverlo todo a la normalidad, claro está). Pero lo del rabino sí que es ficción, aunque la Inquisición fue bien real.

Y al pasar por tantas épocas, es normal que muchos de los funcionarios del Ministerio sean de distintas partes de la historia; siendo uno de mis personajes favoritos: Velázquez… sí, sí, Diego Velázquez, el pintor. Como personaje en la serie, es alguien sublime. El director del Ministerio: Salvador Martí también es uno de mis preferidos, juntamente con Ernesto Jiménez. Es que ¿habéis visto estas caras? ¡Por el Gran Pico!

Algo que también merece la pena ser comentado, es que la ambientación es muy buena. Se nota que hay un trabajo de investigación detrás, aunque no me sorprende, teniendo a un licenciado en historia como creador (puto amo).

Quizás lo único a lo que me pueda agarrar para tirar mierda (mierda cariñosa, eh), es que los capítulos son largos. Pero largos, largos. Pero en parte es bueno, ya que da la oportunidad de explorar más la época en concreto y conocer mejor a los personajes. Y digo que es un punto en contra ya que muchas veces me he quedado dormido a mitad de episodio. No porque me aburriera, sino por razones “X”.

Ah, y dejad que os diga una cosa más. La intro ¡es la polla! Me encanta demasiado. Está muy currado (lo que decía, que no parece una serie española… con cariño, eh). Las animaciones, la música (aunque no es Juego de Tronos, eh); tienen mi más que merecido aprobado alto, aunque creo que no es ningún hito tener mi aprobado (las lágrimas que brotan de mis ojos están tristes por ello).

Creo que podría añadir que a medida que se va avanzando por los capítulos, se van descubriendo cosas que se van sumando para hacer a esta a una serie mucho más realista y profunda. Pasados; descubres que este personaje hizo tal y este otro cual, y gracias a eso te encariñas mucho más con ellos. Calité de la buena.

Ahora, después de echarle tantas rositas, permitidme que le tire un poco de mierda. Un poquito. Una pizquilla. La serie transcurre en un ministerio en el que trabajan cientos de personas, ¿no es así? ¿Por qué hay tan pocos personajes? Es decir, los hay. En cada capítulo. Pero solo hay unos pocos que aparezcan regularmente: Irene, Ernesto, Alonso, Angustias, Amelia, Julián y Salvador; luego tenemos a Lola que la lía cuando quiere. A partir de aquí, poca cosa. Espero que en la segunda temporada haya más gente por ahí, que lo veo muy lleno de gente pero vacío de personas.

Y bueno, me gustaría hablaros mucho, mucho más sobre esta serie, pero aún hay capítulos que ver, misiones que cumplir e historia por aprender. 

Dado que esta es una reseña de la serie en general y no de la primera temporada como cuando hice Daredevil, la ficha técnica va a ser más reducida.

  TÍTULO: El Ministerio del Tiempo 
 CREADOR: Javier y Pablo Olivares 
 AÑO DE ESTREÑO: 2015 
 DURACIÓN aprox: 1h 10mins 
 PORDUCTORA: TVE (Televisión Española) 
 NOTA: 9


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